Viajar Sola
- Ofelminda Pachón
- 24 oct 2020
- 3 Min. de lectura
Hace unos días la tendencia en Twitter eran los lugares bonitos de Colombia que queremos visitar cuando finalice la Pandemia de modo que participé en la dinámica con un post que decía “Me encanta la Laguna de Tota, siempre voy sola y he sido muy feliz”; para mi sorpresa empecé a recibir muchos mensajes de mujeres donde me escribían: “te admiro”, “eres muy valiente”, “que miedo sola”, “por què sola”, “en què te fuiste”, “que peligro”, entre otros. Esta interesante respuesta se multiplicó rápidamente y me ha invitado a dedicar unas letras a las Mujeres y los Viajes en soledad.
La última publicación de ONU mujeres del mes de septiembre señala que el 35% de las mujeres del planeta hemos sido víctimas de alguna forma de Violencia, lo que se puede constatar en cualquier medio de comunicación del Mundo, dado que es una desafortunada situación que día tras día se denuncia masivamente pero aún continúa afectando a nuestro género. Crecemos conociendo estas cifras, evidenciamos estos hechos y para algunas se siembra un temor enorme a explorar, a enfrentarse a una travesía de forma solitaria, de tal manera que se evita el disfrute y el conocimiento de un nuevo lugar.
Existen además estereotipos y creencias acerca de lugares que socialmente deben ser visitados en pareja o en compañía sin embargo son mitos que se pueden derrumbar. Las playas son lugares acogedores, magnos, donde se puede disfrutar de un bello paisaje, de un recorrido majestuoso, del mar, de hoteles donde se pasan momentos fascinantes que permiten el reencuentro consigo misma y el goce de la compañía individual. Una cabaña en tierra fría es un lugar propicio para realizar la lectura de un texto que apasiona, tomarse unos vinos de la más exquisita reserva, meditar, autoconocerse y autocomplacerse.
Las oportunidades que he tenido para viajar sola han sido muy significativas y enriquecedoras para mí. Viajar por carretera escuchando por horas mi música favorita, cantando a todo pulmón, divisando paisajes maravillosos que Colombia nos ofrece, comprando artesanías y regalos bellos que se divisan por doquier y sobre todo tomando la decisión absoluta de mi tiempo, mi espacio y mi ser. De igual manera el volar sola hacia la playa, sentirme libre en el mar, sin preocupaciones, sin pendientes, simplemente sintiendo la brisa rozar mi rostro y disfrutando de la espléndida naturaleza que el infinito océano permite respirar, es una sensación que ojalá todas pueden vivir.
La soledad bien vivida es una amiga entrañable que a título personal es de las mejores que he conocido y con quien mejor me he llevado. No se trata de egoísmo, más si de la importancia de tomar un tiempo para mí, de la satisfacción de decidir un lugar donde quiera ubicarme por unos días para mi descanso no dejando pasar detalles como el medio para transportarme, el hotel donde hospedarme, las actividades recreativas a desarrollar, el dinero que debo gastar, entre otros.
En este punto es crucial destacar el papel que la mujer Independiente tiene hoy en día, donde muchas hemos sido capaces de determinar el sentido de nuestra existencia y de tomar decisiones propias alejadas de apegos que trunquen los sueños que tenemos. Viajar sola me ha permitido sentirme libre, feliz, más fuerte y enérgica y de autoreconocerme como responsable, autónoma y autosuficiente, de modo que es un placer que a penas pueda seguiré disfrutando.
Cada mujer debería ser libre de decidir cuándo, cómo y con quién realizar un viaje y si es su deseo hacerlo sola debería tener todas las garantías de que va a ser una experiencia fantástica, revolucionaria y enriquecedora para sí misma. Desafortunadamente los miedos, los prototipos, las dependencias, entre otros, aún impiden que las mujeres puedan recorrer los parajes que quisieran conocer y gozar. La sensación de seguridad de sí misma que esta aventura permite es indescriptible, gratificante y estoy segura que después de vivirla por primera vez se multiplicará incontables veces y hará parte de la planeación anual de toda mujer.





grande Ofel
muy segura niña felicidades
que nadie impida que ellas tengan libertad
siempre has demostrado que puedes con todo, te admiro y deseo que llegue a tu vida un hombre que sea capaz de amar a una mientras única
Genial viajar sola! Desde hace mucho viajo con mi hija siendo ella adolescente, la primera vez que viajamos fuera del país; nos quedamos dónde unos amigos, por cuestión de trabajo no nos acompañaban a visitar la ciudad. Entonces nos daban las indicaciones para movernos en taxi o tranvía así conocimos Quitó.