top of page

Sin miedo a Nada

  • Foto del escritor: Ofelminda Pachón
    Ofelminda Pachón
  • 31 ene 2022
  • 4 Min. de lectura

Tengo 37 años de los cuales llevo trabajando 45 años de manera ininterrumpida, en un extenuante horario que bien puede llegar a ser 16 horas diarias, en una profesión que contradictoriamente busca bienestar y servicio. Si, has leído muy bien, llevo más tiempo trabajando que el que he vivido, pues si bien la cronología no es discutible y aunque parezca no razonable, el hecho de llevar 15 años laborando en 3 trabajos diferentes ha hecho que sean tantos años de vida laboral que me han llevado al punto donde hoy necesito hacer una pausa prolongada y evaluar tanto el presente como el futuro.


Inicié de 21 años en el trasegar medico desempeñándome como residente de Ginecología, que como has leído en mis anteriores posts, fue la experiencia más horrenda, traumática y desafortunada que he vivido, de la cual aprendí que el respeto y la dignidad del paciente deben primar sobre cualquier ego y/o persona razón por la cual renuncié. Así como padecí esa cruda realidad de la educación en postgrado médico quirúrgico en Colombia, también llegaron momentos muy gratos con las especializaciones administrativas que terminé desarrollando, convirtiéndome en una excelente medico laboral, fortaleciendo una red de contactos bastante solida de la que he recibido y he apoyado en contraprestación, todo en pro del crecimiento personal y empresarial. El aprendizaje ha valido la pena pues he desempeñado roles en todas las áreas del sector de riesgos laborales y me doy el gusto de laborar en la actualidad en dos de los grupos empresariales más importantes del país y para la aseguradora más grande de Colombia.


No todo ha sido gloria porque ha habido momentos de crisis muy complejos, desesperanzadores y que me han golpeado profundamente emocional y económicamente. Tocando este punto, no es agradable vivenciar que los salarios han ido disminuyendo con los años en un decremento aterrador que quizá estemos padeciendo miles de profesionales de la salud y para el cual no se ve prontamente una solución. Hace 7 años ganaba mucho más en un solo trabajo como médico especialista, los pagos eran puntuales y los obstáculos a la hora de cobrar por el trabajo realizado eran mínimos. La infravaloración del acto médico me llevó a renunciar a una empresa en la cual estuve feliz desempeñándome como médico calificador por 7 años, pero con gran pesar tuve que dar un paso al costado cuando se cambió completamente el modelo de trabajo, los salarios y las nuevas directrices chocaban completamente con la Ética profesional que siempre me ha caracterizado.


Tocando un poco el tema de la ética laboral en correlación con la salud mental, la pandemia ha sido de pros y contras: redescubrí lo excelente medica general que nunca fui, dándome la oportunidad de prestar un servicio muy honesto, responsable y eficiente a cientos de personas que a través de una teleconsulta han podido mejorar su condición de salud frente a este virus tan letal que nos azota; la disminución de los siniestros (accidentes/enfermedades) laborales implicó que el trabajo en las aseguradoras fue mínimo y por ende los salarios disminuyeron; las empresas que han depositado su confianza en mí continuaron solicitando mis servicios como médico asesor, brindándome oportunidades de crecimiento económico personal y familiar que agradezco infinitamente. Pero frente a esto la otra cara de la moneda refleja un agotamiento mental y físico que jamás había vivenciado, ni en épocas de universidad cuando podíamos pasar más de 36 horas prestando atención en salud y estudiando. Los pensamientos rumiantes de miedo a la muerte, a la gravedad en salud, la angustia por la pérdida material, el insomnio y el llamado al deber de prestar un excelente servicio se entrecruzan en la mente generando ansiedad, pánico y dificultad.


El ahora se constituye en una pregunta simple y de respuesta muy compleja: ¿Qué debo hacer? Me siento extenuada, cansada, con una carga muy pesada sobre la espalda, con miles de responsabilidades y con gran incertidumbre. 45 años de trabajo duro, difícil, con vicisitudes, riesgos y a la vez con alegrías, satisfacciones, recompensas monetarias y progreso personal. Citando a mi terapeuta: es momento de considerar otras fuentes de ingreso diferentes a mi “Encéfalo” porque si bien hay vacaciones, viajes, deporte y psicoterapia, no hay cerebro ni cuerpo que aguanten y previniendo una crisis emocional y de salud física considero prudente reescribir mi futuro profesional a partir de ahora, disminuyendo las horas de trabajo, valorando más los momentos de ocio e iniciando nuevos proyectos que nada tienen que ver son la Salud. Dejar completamente de lado la Medicina no es algo que esté contemplando porque para mí es una vocación, es amor por el prójimo, es servicio, es bondad, es el don que Dios me dio para ofrecer a los demás; empezar de cero es una de mis pasiones, llegándose el momento de hacerlo nuevamente con expectativas, sueños, pensamientos, planeaciones, que si bien son arriesgados son más placenteros que continuar otros 45 años desgastándome poco a poco.


Una soñadora que ha decido frenar en seco, priorizar su salud, su familia, que sabe que no es fácil reiniciar, con una convicción que el futuro se crea diariamente, con disciplina, con amor, con ideas, siempre con el apoyo de la red tan valiosa que he construido en estos 37 años de vida donde mi madre, hermana e hijo son el impulso principal para no decrecer sino replantear el modelo de vida que tengo y dar pasos firmes hacia el desarrollo de nuevas habilidades en búsqueda de lo que es más valioso para mí: LA FELICIDAD.


“Un día te descubres haciendo eso que tanto miedo tenías, vislumbras lo valiente que eres y te das cuenta que los límites y los desafíos los pones tu” Ofel.




 
 
 

Comentarios


©2020 por Ofelminda. Creada con Wix.com

bottom of page