Más allá de la Belleza
- Ofelminda Pachón
- 14 jun 2020
- 3 Min. de lectura
Bajar de peso es una cuestión de perseverancia, compromiso y lealtad consigo mismo. No era cuestión de estética, pues siempre he sido una mujer bonita; a pesar de haber llegado a pesar 84 kilos con mis tan solo 163 cm de estatura siempre he sido una mujer atractiva. Sin embargo para enero del 2019 mis exámenes anuales no eran muy alentadores: tenía el colesterol demasiado alto, los triglicéridos ni se digan y estaba haciendo resistencia a la insulina (el azúcar estaba muy alta, casi diabética). Por primera vez en 34 años, me preocupe por mi salud así que tome medidas drásticas.
Inicialmente visité a una compañera de la universidad, médica especialista en medicina estética quien me indicó un plan nutricional, un conjunto de procedimientos no invasivos y un tratamiento denominado mesoterapia corporal; un aproximado de 15 sesiones iniciales las cuales pagué gustosa. Mi hermana es psicóloga, especializada en neuroaprendizaje y con una experiencia no inferior a 10 años como entrenadora fitness, así que el complemento perfecto para mi nuevo estilo de vida era el ejercicio guiado por una experta.
La primera semana de dieta fue fácil, pues todo esto coincide con una de las rupturas amorosas más dolorosas que he vivido y que en otro apartado describiré con calma. La “lipotusa” me estaba ayudando enormemente a bajar los kilos demás que había ganado en los últimos años. Adicional, la dieta libre de carbohidratos que fue recomendación inicial de la doctora me estaba haciendo sentir muy bien.
A los 15 días de iniciar el proceso también comencé con el ejercicio. En primer lugar adquirí un kit de pequeñas mancuernas que no superaban los 5 kilos, así como bandas elásticas de diversos colores que representan las resistencias, iban desde la amarilla (baja: 5 libras) a la negra (muy alta: 40 libras). Mi hermana me visitaba todos los días en mi casa una hora al día, e iniciamos rutinas que con mucho esfuerzo empezaron a dar resultados fantásticos.
Para marzo había bajado 6 kilos de peso y un porcentaje de grasa corporal satisfactorio. Realizaba entrenamiento físico diario, además de una hora al día de ejercicio cardiovascular. Las bandas elásticas eran mis aliadas preferidas, ya para esta fecha iba aumentando la resistencia en los ejercicios lo que me animaba a seguir adelante cada día y me impulsaba a comprometerme todos los días a seguir aumentando la exigencia física. A nivel nutricional consumía todos los grupos alimenticios, sin embargo había dejado los dulces pues estos eran mi deleite principal y estaban repercutiendo negativamente en mi salud. Desayunaba muy bien, almorzaba siempre con una proteína, un carbohidrato y bastante ensalada y cenaba una porción pequeña; además entre comidas consumía alimentos ricos en minerales energéticos como frutos secos, arándanos, queso pera, entre otros.
Luego de 6 meses de iniciar el proceso, la reducción de peso era de 10 kilogramos y para entonces mi porcentaje de grasa corporal era normal. Me alimentaba muy bien y mi cuerpo me lo agradecía. El ejercicio daba frutos pues la masa muscular se estaba aumentando y emocionalmente me sentía muy feliz; esta felicidad se incrementó infinitamente el día que me encontré casualmente con mi ex pareja y su mirada de asombro con su boca abierta quedará por siempre en mi memoria.
Para mi cumpleaños en octubre ya había instaurado un estilo de vida saludable, una nutrición balanceada, actividad física diaria, entrenamiento con una excelente coach y una salud mental plena. Mi indice de masa corporal (relación entre el peso corporal y la estatura) era el ideal y me encontraba en un gran momento de satisfacción personal. Disfruté uno de los mejores cumpleaños en bastante tiempo y comprendí que la calidad de vida de una persona puede mejorar radicalmente cuando se adoptan buenos hábitos que se siguen con el tiempo. Tuve que comprar un nuevo set de pesas de 50 kilos, ya podía levantar un peso bastante superior y los ejercicios eran cada día más fuertes y constantes.
La salud concebida como “un estado de bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de enfermedad” (definición de la OMS) es hoy en día una prioridad en mi vida, es una forma de quererme y de brindarle a mi cuerpo y a mi mente un agradecimiento por estar conmigo desde siempre. Mis últimos exámenes paraclínicos han tenido resultados normales, continuó entrenando todos los días, mi alimentacion es sana, sigo leyendo mucho acerca del autocuidado y de esta manera me he demostrado a mi misma que con constancia, disciplina y devoción se logran grandes resultados y que todo es posible cuando se toma la decisión de transformar tu vida.





Me gusta en especial este artículo, porque desde que decidiste iniciar esa dieta con la que bajarias de paso, fue el paso para darle un cambio a tu vida de 360° porque desde ahí a hoy eres una mujer mucho más disciplinada, dedicada, amante del amor propio, emprendedora, con mayor visión y con una vida maravillosa gracias a la decisión de transformar tu vida. Eres un gran ejemplo a seguir.
Me encanta este artículo porque una mujer es bella siempre y cuando se lo crea
Siempre has sido hermosa
si importa y la talla bella