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Confesiones de una Cuarentena sin Fin

  • Foto del escritor: Ofelminda Pachón
    Ofelminda Pachón
  • 10 jul 2020
  • 4 Min. de lectura

Desde enero leía publicaciones acerca de un virus que producía síntomas respiratorios altos que podían evolucionar de manera adversa y causar una falla ventilatoria e incluso la muerte; su origen era muy distante, en el continente asiático de modo que pasé por alto desarrollar una lectura crítica científica de los textos que llegaban a mí. En Colombia el 16 de marzo la vida, la dinámica, la logística, absolutamente todo cambió y junto con mi hijo iniciamos un aislamiento, aparentemente preventivo, del cual vamos a completar 120 días con la incertidumbre de no tener idea de la fecha final.


El primer mes fue muy divertido, acompañaba diariamente a mi hijo en sus clases virtuales donde tuve la oportunidad de conocer a los padres de los amigos de mi niño, excelentes personas con unos valores humanos de resaltar: seres solidarios, honestos, respetuosos, justos y con una asombrosa tolerancia. Así mismo descubrí que los docentes eran muy bien preparados, con un sentido de la excelencia en sus dinámicas que daba gusto compartir con el pequeño. Por otra parte, mi trabajo no tuvo muchas modificaciones, seguía laborando desde casa, con los mismos clientes, las mismas reuniones solo que a través de aplicaciones que permitían la ejecución de videoconferencias. Retomé la lectura de algunos libros que tenía olvidados, obras literarias inspiradoras donde el amor era el personaje principal y me llevaban a un estado de éxtasis mental.


Abril inició con una noticia devastadora pues fallece el primer galeno en Colombia por aquel virus que parecía tan lejano y que ya se encontraba entre nosotros; anímicamente fue una noticia que me impactó negativamente por la cercanía que tengo con mis colegas asistenciales y por el valor social que un médico representa. Las clases de mi hijo se tornaron muy densas entrando en conflicto con los horarios de mis reuniones laborales, sin embargo los profesores eran comprensivos y con el apoyo de los demás padres podíamos cumplir con la carga académica. Diariamente me veía con mi entrenadora personal a través de aplicaciones en línea manteniendo mi estado físico óptimo y permitiendo un rato de esparcimiento enriquecedor. Comencé a revisar páginas web alusivas a cocina innovando con recetas que incluían el jengibre, pimentón, berenjenas, especias y otros productos que no acostumbraba a preparar. Conversaba diariamente con amigos para sentirme conectada con el mundo y poder transmitir y recibir cariño a través de un celular.


El aislamiento continuaba y se llegó el día de la madre, una fecha muy especial y que durante 35 años había compartido con mi mami, pero este año la Pandemia hizo que una videollamada fuera lo más cercano que estuve de ella; le envíe algunos presentes y sé que a pesar de la distancia estuvo contenta. Por mi parte fui muy afortunada al recibir muchos obsequios de parte de mi hijo, mi mami, mi hermana, amigos y pretendientes. Si bien es cierto que las cosas materiales no son la esencia de la felicidad, el cariño que hermosas personas me manifestaron a través de sus bonitos detalles hizo que pasara un día maravilloso. A nivel escolar me convertí en la tutora y docente empírica de mi hijo; leí e investigué acerca del método global para aprender a leer, decoré mi casa con el abecedario, los números, diseñé fichas de lectura, silabarios y mi genética (soy nieta, hija, sobrina y prima de profesores) se manifestó y me transformó en la “Miss” Ofel. Los nuevos retos de enseñanza eran incompatibles con mi trabajo, de modo que tuve que organizar mi horario laboral fraccionandolo entre las 7 de la mañana, retomando a las 5:00 pm y terminando a la 1:00 am.


El desgaste físico y emocional no se hacía esperar, la jornada diaria era extensa; a las 7 de la mañana debía estar lista para la primera reunión de trabajo y tan pronto terminaba debía ocuparme de desayuno, baño y arreglo del niño para asistir a clases. La preparación de los alimentos, el alistamiento de los útiles para los trabajos del colegio, el aseo del apartamento, entre otros, hacían que la primera parte del día se me pasara volando. Continuaba realizando actividad física, una hora diaria de ejercicio cardiovascular en la madrugada y hora y media de entrenamiento funcional en la tarde, siendo este mi momento de paz mental más deseado a lo largo del día. Nuestros clientes empezaron a sentir el impacto negativo de la economía del país y para nuestro infortunio cancelaron algunos contratos, novedad que nos hizo replantear algunos proyectos que teníamos con la empresa y gestionar cambios oportunos con el fin de sacar adelante la compañía. Anímicamente sentía el apoyo de mi familia y amigos y de manera recíproca cada vez que uno sentía un bajón entre todos nos apoyamos, pues a pesar de la lejanía el amor siempre es más fuerte.


La cuarentena parece de nunca acabar, la información que la prensa evidencia diariamente no es la más alentadora, los casos de personas contagiadas van en aumento, los fallecidos son miles, de modo que el miedo y la duda están presentes día a día. Cuatro meses sin ver a mi mami, a mi hermana, a mi socia, a mis amigos, sin salir a tomar un descanso de mi hogar. Una prueba significativa para la salud mental de mi hijo y mía, pues permanecer todo el tiempo dentro de casa, salir exclusivamente en caso de fuerza mayor, recibir a domicilio compras, manipularlas con las más altas normas de bioseguridad y vivir con temor a infectarse son luchas que jamás pensé vivir y que solamente cuando estudié mi pregrado leí en eventos similares en la cátedra de Historia de la medicina. Hoy me encuentro en medio de una catástrofe que enluta nuestro planeta pero que me invita a agradecer por contar con mi hijo, mi familia, mi hogar, mis amigos, mi trabajo, alimentos, vestido y una VIDA por la cual seguiré luchando y que es una razón suficiente para darle Sentido a Todo.




 
 
 

5 comentarios


Miembro desconocido
20 ago 2020

En estos tiempos que bueno que nos regales tu tiempo y dedicación con tan bellos Artículos!! Excelente escritora

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Miembro desconocido
12 jul 2020

buena manera de representar lo que rosos vivimos

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Miembro desconocido
11 jul 2020

Hola Chirry, en cuarentena y en cualquier momento el equilibrio entre salud mental y física es esencial, menos cortisol más serotonina. La autoconfianza necesaria para seguir adelante a pesar de los percances.


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Miembro desconocido
11 jul 2020

lindo compartir

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Miembro desconocido
11 jul 2020

muy valiente solita Dios te guarde

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