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Castillo de Naipes

  • Foto del escritor: Ofelminda Pachón
    Ofelminda Pachón
  • 20 jun 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 27 jun 2020

A mis 30 años había cumplido muchos de mis sueños: tenía esposo, tenía carro y casa propios, tenía un hijo, tenía especialización, tenía trabajo y tenía salud. Eran metas que me había trazado desde muy niña y la felicidad de cumplirlas era gigantesca, me sentía completamente realizada. Cuando era más joven pensaba que desear algo era atraerlo, si bien había visto que mi padre cumplía sus sueños no me había percatado de todo el trabajo que debía llevarse a cabo para obtenerlo y mucho menos me había dado cuenta que a pesar de llegar a la meta a veces todo podía cambiar en un segundo.


Un matrimonio implica una relación de dos personas que basadas en un sentimiento común toman la decisión libre de formar una familia. Como cualquier sociedad, la relación de esposos implicaba unos lineamientos que en caso de no ser establecidos al inicio van a propiciar la fractura de la institución. Nosotros jamás hablamos de los derechos y deberes, de los compromisos, las obligaciones y mucho menos de nuestra visión de familia para el futuro. Simplemente llegamos al altar, llenos de amor, de ilusiones, pero no contemplamos los estatutos para formar la gran empresa llamada:hogar.


La cultura en la que me críe me enseñó que tener carro y casa propios eran un logro gigantesco; vivir para pagar un crédito de vehículo y un crédito hipotecario era fantástico, según yo. Además contar con múltiples tarjetas de crédito era la panacea, en mi mente inmadura. Así mismo, trabajar más de 18 horas al día, los 30 días del mes, significaba para mi tener un gran empleo y una manera de pagar mis compromisos económicos. Dicho de otro modo, la vida resumida en levantarse a trabajar diariamente y recibir un dinero mensual que al día siguiente dejaba un saldo de cero en la cuenta, pero había cumplido mis sueños de tener y tener y tener.


Un buen día la legislación colombiana hizo un cambio importante en materia de Calificación de Pérdida de capacidad laboral y por lo tanto la labor habitual que desempeñaba presenció un giro de 180 grados que se tradujo en una reducción de mi salario mensual en un 50%. Un golpe durísimo y para el cual no estaba preparada. A la par llegó mi divorcio y por lo tanto las decisiones a partir de dicho instante me correspondían únicamente a mi.


Inicialmente vendí el carro para cumplir con el pago del crédito de vehículo y así tener un cobro mensual menos. Empecé a buscar nuevas fuentes de ingreso para llegar a un equilibrio. Pensaba solamente en conservar mi apartamento y el estilo de vida al que me había acostumbrado, pasando por encima de mi bienestar físico y emocional y únicamente pensando en solventar apuros económicos.


En junio del 2017 me enfermé gravemente con un diagnóstico que no pudo ser más desalentador: Neumonía. Estuve 20 días incapacitada, con requerimientos de antibioticoterapia, oxígeno e inhaladores. Mi salud física y mental estaban al borde del colapso. Mentalmente destrozada, muy afectada, pero con la idea de llegar a casa pronto para seguir trabajando y pagar deudas, recuerdo una voz que se me acercó y me dijo “vende el apartamento”. Efectivamente vendí el apartamento, pagué todas las acreencias que tenía y en la cuenta nuevamente quedaron Cero pesos. No tenía carro, no tenía casa, no tenía esposo, no tenía dinero para comenzar. Sin embargo contaba con alguien maravilloso, mi hijo, éramos los dos iniciando una vida diferente, nuevos sueños y expectativas juntos.


Arrendamos un apartamento, lo amoblamos con pocas cosas pero a nuestro gusto. Conseguí un nuevo trabajo donde ya no debía laborar 18 horas diarias, tan solo 8. Era una experta en uso del transporte público dentro de la ciudad. Mi hijo inició sus estudios de preescolar en un jardín cercano a la casa. Reconocí que la vida me había dado un estrujón muy fuerte, sin embargo lo necesitaba: No era suficiente con desear TENER cosas a los 30 años, era más importante determinar cómo? Con quien? Por que? y sin duda: Para que?


Una relación de pareja tiene unos compromisos implícitos y por ende se debe tener una comunicación asertiva y unas metas comunes para poder llegar a formar una familia. Un trabajo debe ser humano, digno, cualitativa y cuantitativamente favorable y sobre todo bien remunerado, de manera que no se sacrifique tiempo y salud por dicha causa. Las cosas materiales se pueden recuperar, de hecho no son fuente necesaria para vivir, pero la salud física y mental son prioritarias y no deben infravalorarse para conseguir objetos que solo otorgan una dicha superficial. La vida es como un castillo de naipes donde cada carta se va acoplando para formar su estructura sin embargo, ante un desajuste hay dos caminos: abandonar las cartas o iniciar su reconstrucción. Yo tome la segunda opción y comencé de nuevo, reconociendo que soñar implica desarrollar un plan donde se contemple la posibilidad del cambio continuo, del fracaso y de las segundas oportunidades, porque el logro más grande en la vida no es Tener cosas sino ser Feliz con las personas que amas.



 
 
 

7 comentarios


Miembro desconocido
19 ago 2020

Me encanta tu blog, está historia me parece excelente.. te he visto reinventarte, seguir tu sueño de tener el tiempo para estar en casa para tu familia y aunque ya no tienes a tu esposo como habías soñado desde niña.. has encontrado la manera de mantener y disfrutar tus planes... Eres una mujer ejemplar.

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Miembro desconocido
22 jun 2020

Ofe deberías escribir un libro eres muy talentosa

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Miembro desconocido
22 jun 2020

11:53 AM

Que bueno leer tus blogs ofe, muchas gracias por compartirmelos. me encanto tener la oportunidad de conocerte mas a fondo al leerte, y conocer más de tus experiencias y lo que has tenido que vivir y creeme que te admiro cada día más por tu valentía para afrontar cada obstáculo que la vida te ha ido presentando. Crees conocer a las personas y de ellas no sabes nada es una de mis conclusiones, no sabemos nada de nadie y a veces juzgamos y creemos que todo es color de rosa en la vida de los demás y que lo que le pasa a uno es solo a uno, y no es así. Te admiro y respeto y porque…


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Miembro desconocido
22 jun 2020

Maravilloso, tus luchas personales y aprendizajes resultan una verdadera inspiración. Gracias por compartir.

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Miembro desconocido
22 jun 2020

me encanta tu blog. para cuando el libro?

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