Amigas, la Familia que elegimos
- Ofelminda Pachón
- 9 jun 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 10 jun 2020
La amistad entre mujeres es blanco de múltiples críticas, sin embargo soy partidaria que los mitos que existen son solo eso, y que no hay nada más infranqueable que una amistad verdadera con una mujer. Por el año 2001 iniciando mis estudios profesionales conocí a una mujer maravillosa, extrovertida, inteligente, amable, cariñosa y con un estilo único; compartimos largas jornadas de estudio, presentaciones, seminarios, y hasta perdimos el mismo semestre. Se gestó un fraternal sentimiento, que trascendió más allá de nuestra educación médica, pues estuvimos juntas cuando mi padre murió, cuando mi hijo nació, cuando operaron a mi bebe del corazón, cuando me divorcié, y así mismo en momentos no tan gratos de su vida; de igual modo las alegrías han sido múltiples y en momentos diferentes, dándonos motivos de risas y sentimientos emotivos muy conmovedores para ambas.
El tiempo trasciende y en uno de los mejores trabajos que he tenido, exactamente en una aseguradora, conocí a una mujer excepcional, una líder positiva, encantadora, educada, virtuosa y llena de conocimientos que la hacen hoy en día un personaje muy importante en el sector asegurador. Ella era mi jefe, de quien aprendí muchísimo, sin embargo día a día fuimos gestando una amistad sincera, basada en los mismos valores y en un sentimiento profundo de respeto mutuo; en muchas de mis victorias ella ha estado presente apoyándome y alentándome a seguir brillando, pero en el momento más oscuro ella estuvo firme para levantarme y desde entonces siempre me acompaña y es luz infinita para mi vida; ella es un ejemplo de mujer, es quizá uno de los seres humanos más hermosos que he conocido en la vida.
Si bien hay tantos momentos de alegría que se comparten también hay momentos para la interioridad, y por dos años estuve asistiendo a consulta psicológica con una magnifica profesional, ilustradora incansable del espíritu humano y sus potencialidades, una científica que encontró mi esencia y me ayudo a comprenderla. Ella se convirtió en una gran aliada, una compañera en largos sollozos, en momentos de sufrimiento y ansiedad; sus palabras y sobre todo sus silencios me reconfortaron y permitieron superar un gran dolor y me han dado consuelo magno y empuje para enfrentar cualquier adversidad que sobrevenga.
Este escrito no estaría completo sin mencionar que en los años 80s nació una mujer quien desde muy niña ha sido ejemplo de entereza y valentía para mi, mi hermana. Destacada siempre por su seriedad y compromiso con sus causas, por ser mi aliada, mi cómplice, mi escucha y hoy en día mi entrenadora personal; siempre agradeceré que en el momento en que mi autoestima estaba más afectada ella con sus sabios conocimientos y práctica me enseñó a quererme y darle la importancia suficiente a la alimentación saludable y el ejercicio físico; ella es mi orgullo y es una persona incondicional e imprescindible para mi vida.
Podría mencionar muchas más cualidades de mis amigas, sin embargo lo cierto es que con el paso de los años hemos notado que nuestra relación es cada vez más fuerte y sabemos que a pesar de la distancia siempre estaremos juntas. Mujeres unidas, que se valoran, se aprecian, se quieren y que saben que el triunfo de una es la alegría de todas. No existe un mito que pueda corromper una amistad verdadera como la que tengo con ellas.





Mi
Mejor amiga falleció en cuarentena y no l pude despedir
que tierna
Yo también tengo grandes amigas poquitas